25 de marzo de 2012

Al regresar...



En Cáceres, en 2006, en uno de esos paseos por Las afueras... Al final, al regresar, cuando ya sólo me importaba lo que había disfrutado por el camino...

14 de marzo de 2012

Un cerdo en mi cama

La ciénaga.

A veces la cámara me sigue, sujeta por mi mano, y como si fuera mi satélilte, nos revolcamos juntos en la cama como un cerdo lo haría en una ciénaga...

11 de marzo de 2012

Mi querida Tatiana:

Te escribo sentado en el centro de uno de tus Escondites. Esperando a que pases con tu cámara y con tu trípode, y me los entregues. Pienso que vuelvo a sostenerlos mientras seduces a un caminante periférico que -entregado también-, se presta a otra de tus maravillosas fotografías.



Te debo esto y más, y lo aprendido. Pero soy mal pagador. Disperso. Bloqueado. Distraído. Además de un poco loco, diagnosticado, ya lo sabes -y me río-, pero tan sólo soy un loco inofensivo. Y, para curarme un poco, esto me lo debo también a mí -y a este blog-, porque paradógicamente no habría un momento mejor para enseñar estas fotografías. Hace ya tiempo que me escondo en pasajes parecidos a los tuyos, donde te pierdes pero siempre hay la promesa de que te pueden encontrar. Son un recodo de retiro y posibilidad. Como mi casa, que tiene dos puertas, una puerta cerrada, y otra abierta, de par en par.


En aquella primera cena en el cortijo -¡qué flechazo!-, tú estabas a mi lado y yo al tuyo. Fue el azar, no la premonición. Y fíjate los años que han pasado. Tus líneas rectas casi nunca se cruzan con mis laberintos. Pero nos saludamos cuando nos sentimos cerca. Tú, cada vez más dulce, y yo cada día más arisco. A veces, te escribo cartas de almohada que nunca recibes. Y nunca te lo digo.


 

A mí tus Escondites me serenan. Yo no estoy seguro de que sea muy fina mi interpretación. Pero esos lugares (o no-...), tan de paso, tan vacíos, tan conocidos y extraños a la vez, me acogen de algún modo. Y me dan ganas de sentarme ahí a pedir. No dinero, sino afecto, palabras, atención... O que el azar, si me siento en uno de tus teléfonos a llamar, me coloque al lado el regreso de un amigo perdido.


Yo veo en tus "agujeros" el lugar más extraño para hacer un nido. Pero tus Escondites son la cueva perfecta del náufrago urbano o del mendigo. Un mendigo que no aparece porque ha encontrado un alma que al pasar le dijo "Quédate conmigo".



¿A dónde nos lleva el ascensor? ¿Qué puertas abren las puertas? ¿Qué nos persigue hasta el final del túnel? Tus Escondites se prestan igual a la comedia romántica que al más perturbador de los thriller. Pero no me dan miedo. Más miedo me dan los alrededores de donde los has extraído. El mundo al que pertenecen que, estando lleno, está igual de vacío.

 

A veces abro en tu web tus Escondites, o me doy un paseo por La Trini para tener nostalgia de lo desconocido. Dicen los que saben, que no es conveniente escribir mucho si quieres llamar la atención de un lector (o mirador) en un blog. Y me despido. Porque lo que me gustaría es que a quien estas imágenes hayan -como a mí hace tanto- seducido, pulse en tu nombre, mi querida Tatiana Donoso, y se encuentre contigo.

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NOTA: Esto no es una carta, pero podría serlo, y como te debía dos cosas, una carta y, desde hace tanto, tu presencia en mis junglas (lo de los últimos son los primeros a veces es verdad, pero a veces también los primeros son los últimos, es la mierda...), pues a medias va la carta, y a medias van tus fotografías. Ahora te debo sólo las otras dos mitades, el resto de la carta y el resto de las fotografías, desde Silvestre hasta La Trini.


Un abrazo desde el laberinto.

10 de marzo de 2012

Sin medida variable

“Es una pieza simbólica, un poema de amor a la Tierra y a la vez una forma de pedirle ayuda a través de un ritual que compara visual y metafóricamente el barro oscuro y amorfo con los cristales transparentes y molecularmente estructurados”.


Joana Cera. Periódicos, barro y cristales de roca en 'Sin medida variable'.
 

Y yo me pregunto ¿Habría algún modo de volver a empezar? 

Arte ritual en la Fundación Suñol

 

4 de marzo de 2012

BOGUS


BOGUS from David Trullo on Vimeo.

Supongo que será él. Siempre que veo a David Trullo pasando las hojas de sus ediciones, pienso que tiene unas manos muy bonitas. ¿A cómo estará una de esas ediciones?