25 de abril de 2012

Las verdades de Pinocchio

Sólo yo sé quién eres
y no voy a nombrarte como tú
no vas a leerme.

Estas palabras no tendrán más interlocutor
que los desconocidos. Pero tantas veces te hablo en las aceras
-estás conmigo- en las cafeterías,
en las toallas, en los autobuses...,
que esta noche -sentado aquí- voy a dejar
que los sintagmas manchen de azul
el mantel blanco.

Me abbandonaste. Te abbandoné.
Te abbandoné. Me abbandonaste.
¿Qué importancia tienen ahora la gallina y sus cojones?

Las verdades astillaron la nariz de Pinocchio,
y sólo queda la mentira de las aceras,
de las cafeterías, de las toallas
y de los autobuses.

Esa mentira callada de que tú y yo ya
no nos queremos.

2 comentarios:

Tres palabras dijo...

Solo las mentiras arriesgan, las verdades otras veces solo flotan, se mueven, sé los refugios, la manta, la palabra acertada, la que nunca falta, la lucha interna y las playas, intenta no volar, intenta sentir tus pies, muévelos, lentos o rápidos, aunque creas que abandonas, solo luchas por otras cosas, por otras verdades, o por otras medias mentiras, las de ojodepino, las que parecen que quedaron en el olvido.

Javier Arnott Álvarez dijo...

Mentiras y verdades, prefiero las verdades por mucho que duelan, siempre puedo perdonar, una mentira jamás.