12 de diciembre de 2011

A la deriva...


La mirada fija, el inconsciente alerta y los pensamientos entreteniendo la conocida situación. El vigía siempre tiene preguntas en la cabeza. Habla solo sin que nadie le oiga. Y rememora imágenes fugaces intentando asociar lo físico con la emoción.


El vigía.

Hoy no hay suerte. Ningún barco habitado a la deriva…