17 de marzo de 2011

La meada distorsionada

No recuerdo cuál de aquellos días prosaícos fue, pero sé que ese día -estoy seguro- me gasté una pasta y regresé a casa con más tornillos que apretar. Es lo que tienen las mudanzas. 


Momento poético, después de mear en el Ikea.


Ya ha pasado más de un año y aún me acuerdo -así de caprichosa es mi memoria- de que mientras meaba y veía mi cuerpo fragmentado y distorsionado en el brillo de aquel aparato que, ahora que lo pienso, no sé qué cosa era. Pues eso, que mientras meaba, ya sabía yo que iba a hacer la foto. ¿Por qué? Pues por lo mismo que meé, porque tenía ganas. Y tú me dirás: "¿y por qué me la enseñas? " (¿Te refieres a la foto o a la polla?). Pues te la enseño por lo mismo que meé... o, aunque no tenga rima ni estribillo, por lo mismo que se escribe un poema, o por lo mismo que se canta una canción. ¡Hay tantos poemas aburridos! ¡Hay tantas canciones aburridas de amor! ¡Y hay tantas fotos que, como ésta, nunca se estamparán en otro lugar mejor!

1 comentario:

Javier Arnott Álvarez dijo...

Tranquilo, Alberti le dedicó un poema.....