21 de enero de 2010

El nombre propio I


Dicen los diccionarios que el nombre es la palabra que designa o identifica seres animados o inanimados; que cualquier palabra que representa una cosa es un nombre; que todas las cosas tienen nombre; que nombre es la palabra que designa cualquier realidad, concreta o abstracta, y que sirve para referirse a ella, reconocerla y distinguirla de otra...




Manuel Delgado, "El Arropiero".
(no he conseguido el nombre del autor de la foto)



También hablan los diccionarios de buen nombre, fama, reputación, prestigio, renombre, crédito...

Y de que el nombre propio es
-->el que, sin tener rasgos semánticos inherentes, se aplica a seres animados o inanimados para designarlos, y que además es con el que una persona figura inscrita en el Registro Civil, tal y como le corresponde como ciudadano.



Manuel Delgado, "El Arropiero".
(no he conseguido el nombre del autor de la foto)


Yo soy Manuel Delgado. Ese es mi nombre. Mi nombre propio. Mi propio nombre. Pero ¿soy único? La ciencia dice que sí. ¿Qué opinas tú?




Manuel Delgado, "El Arropiero".
(no he conseguido el nombre del autor de la foto)



Manuel Delgado también es el mayor asesino en serie de la historia de nuestro país. Yo estoy de mudanza y ya tengo bastantes tornillos que apretar, con lo cual eso me excusa de intentar sacar hoy conclusiones a este respecto. Así que, si tienes ganas de pensar en qué nos une, qué nos distingue a los humanos, qué nos hace únicos o prácticamente igual de imperfectos. Ahí te dejo este asunto de nombres, cromosomas, acontecimientos, suerte, salud, historias, accidentes...

El nombre propio II

"No se asusten, no hay un nuevo ‘destripador’ suelto por las calles de Londres. Éste, ‘Arropiero’, es un matarife autóctono y de antaño. Concretamente, el mayor asesino en serie de la historia de nuestro país. Nombre: Manuel Delgado Villegas. Profesión: vagabundo de 8 a 22:00; asesino cuando caía la noche. Seudónimo: ‘El Arropiero’, porque comerciaba con jarabe de mosto (arrope). Personalidad: un hombre encantador (atestiguan los psiquiatras que le trataron), aunque también algo colérico (corroboran los crímenes que cometió). Cargos: 48 asesinatos reconocidos; todos ellos brutales."




Carles Balagué. "Arropiero. El vagabundo de la muerte", 2009.

7 de enero de 2010

La compulsión del cerrajero

Siempre me ha llamado la atención esa compulsión con que los cerrajeros se anuncian, no en cualquier lugar, sino siempre en emplazamientos estratégicos, lo más cerca posible de una posible cerradura reparable. El resto de lugares permanecen limpios de estos rectángulopegatinas, en sus variantes, casiclónicos.

Bandera. Madrid, 2005.

Esta bandera es una de las primeras banderas intencionadas a las que disparé cuando el trabajo empezaba ya a tomar forma, así que la recupero con cierta nostalgia por aquellos tiempos fotográficamente iniciáticos; por aquel viaje con Tatiana, cuando le hice de torpe pero entregado ayudante; por Madrid y aquella ausencia que siempre me perseguía; y por algunas emociones sordas que aún genera... esta bandera.

2 de enero de 2010

Los amantes

Pared de capas, agujero y tubo.


Esta pared podría ser un lienzo en el que se cuenta una historia de amor...