30 de octubre de 2009

No te caigas

¿Quién no se ha caído alguna vez en una calle transitada?

En mayo, en Madrid, delante del Caixa Forum, estuve apunto de partirme la espalda con una de las piedras asesinas que, como los peones en el ajedrez, defienden aquello de catetos provincianos como yo, que "embobaos" por los encantos de la capital, miramos más tiempo hacia arriba que al suelo que pisamos.

Y menos mal que no fue nada, porque estuve apunto de perderme un fin de semana inolvidable, incluido el concierto de Fangoria y, sobre todo, el de la La Prohibida, que fue una telonera increíble, como llegada del espacio. (Javier, por si se me olvida, no dejes nunca de recordarme aquel insólito tránsito de lunares en el paso de cebras, cuando ella volvía a su navetaxi, casco en mano...)


Bandera. Málaga, 2009.

La de dolores que me he ahorrado gracias a mi robusto cinturón, que amortiguó el afilado golpe con la arista de aquella puta piedra. Así que, esta bandera, con esas franjas a prueba de resbalón, podría ser como una bandera protectora de la caída de todos los humanos. Una bandera muy necesaria.

26 de octubre de 2009

Bodegón trouvé

En estos días, el encuentro con imágenes olvidadas me trae los vacíos y los llenos de los tiempos que han pasado...

Ya nada será igual


... vacios y llenos que nunca volverán a ser los mismos. Ni mejor, ni peor. Que nunca volverán a ser igual.

22 de octubre de 2009

Otro granito de arena

Es algo que también tiene la fotografía. Por muy mentirosa que sea, de repente, donde menos te lo esperas, surge una imagen que te lleva a un recuerdo que te lleva a otro que te traslada a una emoción... Eso sí que portan siempre las fotografías: emociones.

Juegos a última hora de la tarde en Guadalmar

Supongo que esta imagen evoca un momento irrepetible, como todos los momentos. Un momento alegre que ahora parece triste, ¿o es al revés? ¿es un momento triste que ahora parece alegre? Por donde quiera que lo mire es un momento emotivo. Otro granito de arena en la playa de mis momentos memorables, por muy agridulce que sea.

19 de octubre de 2009

El cuerpo límite

Ya he hablado otras veces de este asunto. Hay ocasiones en que la toma de una fotografía y su momento están tan nítidos, tan frescos, tan cercanos a mi actualidad, por muchos días, meses o años, que desde aquel disparo hayan transcurrido...

El cuerpo que me limita (autorretrato)

Esta imagen, sin embargo, no me sugiere nada de aquel instante. Nada me hace recordar sobre mi ánimo, sobre mis intenciones, sobre mi pena o mi alegría. Eso sí, hace unos minutos, al verla, ha definido exactamente cómo me siento, y quizás (o sí, o no), cómo me sentía. Por eso la he elegido.

Este fin de semana ha sido física y emocionalmente intenso. Viajes. Averías. Un hostal. Dos cuerpos. El regreso a una ciudad maldita. Risas y palabras. Dudas. Fotografías. La sed. El agua. Sexo. Kilómetros y arenas. Paseos. Canciones. Libros. Fotografías. Espejos. Sexo. Soles y lunas...

Y hoy estoy -la historia de siempre- como un gps sin batería, como una linterna sin pilas, como el juguete que un tirano hiperactivo de dos años ha tirado bajo su cuna. Y miro la foto y me pregunto ¿esa es mi carcasa? ¿es ese mi cuerpo? Parece ser que sí, que aunque no me reconozca, no tiene remedio. Ese es mi cuerpo. Desnudo. Desenfocado. Exprimido al máximo. El cuerpo que limita los movimientos que mi tirana e hiperactiva mente nunca se cansará de disfrutar.

17 de octubre de 2009

NADA

-Prefiero no volverte a ver.


Durante unos segundos,

no eres más que el fetiche ante el cuál se ha masturbado

una mirada indiferente.


(buscando palabras)



-¿Cruel? ¿Qué significa cruel?


Me cogió una mano y la llevó a su ingle:

quería hacer el amor.


Pero ni siquiera de hacer el amor

nacía nada.


NADA.


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Del inacabado Nunca llores sobre la leche derramada, 2001.

13 de octubre de 2009

8 de octubre de 2009

Una casa y un árbol

Cuanto más extraño se me hace el mundo, más ganas tengo de mudarme a mi nueva casa. Una casa con un árbol (o dos) en un patio en el que a veces la sombra a veces el sol regulan la temperatura de mi cuerpo.



A los 44 me compro una casa


Cuanto más extraño se me hace el mundo -y sus gentes- más ganas tengo de encontrarla vestirla maquillarla para disfrazarla de universo. Un universo mío -propio- en propiedad. Un universo en el que esconderme perderme camuflarme olvidarme de todo lo gris. Mi casa la quiero blanca azul y verde y de todos los colores que mis pájaros boceten en sus vuelos.

Cuanto más extraño se me hace el mundo, más ganas tengo de una madriguera donde inventarme la vida. Una madriguera con un patio y un árbol y ventanas y puertas unas veces cerradas otras abiertas para que entren y salgan los amantes, los familiares, los amigos...

Cuanto más extraño se me hace el mundo más ganas tengo de mudarme a mi casa fotogénica; a su lecho acogedor donde los narcisos me enseñarán una vez más sus cuerpos; a su cálido baño donde las ofelias lavarán la caligrafía de las frases que les haya contado mi saliva.

Cuanto más extraño se me hace el mundo...

5 de octubre de 2009

Biel Capllonch

Creo que nunca me ha costado tanto elegir las imágenes de un artista como en este caso. Y es que el trabajo de Biel Capllonch es tan extenso como diverso.

Al final, he optado por criterios gastronómicos y os ofrezco un "picoteo", o un "plato combinado", como lo queráis llamar, resultado de un atracón formidable en su web, que recomiendo a todo el mundo que quiera disfrutar de los misterios que plantean sus fotografías.

El cuerpo siempre presente -de cuerpo presente?-, a veces ausente pero en sus huellas, sus rastros, sus indicios... Masculino o femenino (sé que se me ha ido la mano con los hombres). Masculino y femenino. Ambiguo y enigmático. Bello y grotesco. Los cuerpos se relacionan, pero ¿se relacionan también las almas? Como los maniquíes, nos colocamos los unos al lado de los otros, coexistiendo sin afectarnos hondamente. O sí. Entregados al crimen y a la pasión, parece ser que estemos condenados a dormir con el amor y la muerte. O con la muerte del amor en escenarios sacados de manuales de criminología.































Esta es la autopsia que nos hace Capllonch, antes de que estemos muertos, muertos de verdad.

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Biel Capllonch expone en Kursala (Campus de Cádiz) desde el 24 de septiembre y el 30 de octubre de 2009 su trabajo Seis (o siete) falsos ejercicios para la estimulación del tracto intestinal.