28 de julio de 2009

Hacia un mundo plano...

Aprovecho la incursión en el blog de este nuevo autorretrato para abrir una nueva etapa, y ojalá una nueva dimensión...


Autorretrato sobre obra de arte en Madrid

Llevo semanas atascado entre la densa frondosidad de las junglas y las atractivas ligerezas de los mundos planos... Lo habéis podido comprobar ya en las últimas entradas. Es algo que se lleva gestando quizás más tiempo del que soy consciente y, como la sinceridad ha caracterizado siempre a este espacio, no voy a ocultar las razones, aunque tampoco me voy a parar a explicarlas, ya que sería contradictorio frente esta evasión a machetazos que emprendo desde las marañas que se han ido generando en la espesura de esta jungla.

Pero las razones quedan al descubierto en los montones de maleza que el viento ya estará conduciendo a abonar los terrenos de la imaginación. Como este autorretrato, en el que puedo parecer un fantasma, un espíritu, una visión...

Cargaré encantado con mi fantasma, pero ha perdido su sentido en mi trabajo arrastrar el espectro y la mirada de los que se van quedando atrás.

Llevo días trabajando en estos cambios. Creo que todo está listo, aunque iré corrigiendo, cuando lo encuentre, cada error, ya que la transición ha sido complicada. He perdido algunos comentarios vuestros y he de recomponer aún algunos enlaces. Os pido disculpas, no soy un as de la configuración. Pero quiero seguir disfrutando y, si puedo, haceros disfrutar. Esa es, detonantes y potenciadores aparte, la fundamental cuestión.

Bienvenidos a mis mundos planos.

26 de julio de 2009

Los tiempos de las fotografías

De esta fotografía, recuerdo perfectamente el momento en que escribí esa frase en mi libreta ("No tengo ganas de hacer fotos."). Yo siempre llevo encima una libreta en la que inscribo, desvirtuando y pervirtiendo inevitablemente -y para siempre- mis momentos. La encuentro fácilmente, y recurro a ella para precisar. Fue el 21 de diciembre de 2006, en el HOTEL LEO **. ESPECIALIDAD EN PRODUCTOS IBÉRICOS. CALIDAD NATURAL de Monesterio, el primer pueblo de la provincia de Badajoz en el que siempre paraba, camino de Cáceres, antes de que concluyeran todos los trayectos de la autovía.


"No tengo ganas de hacer fotos"

También puedo decir que eran las 17:33 cuando empecé a escribir frases como ésta en aquella libreta de hojas de colores: "Me acabas de dar un muerdo envenenado, diciembre, pero tengo el antídoto en la mano".

También recuerdo perfectamente cuando hice la foto. Estaba en el trabajo, en "la pecera", mirando mi recién comprado no system, el libro de Vinca Petersen que tanto me gusta. En la mano, mi también recién comprada Ricoh. Hice una parada para escribir en la libreta ("Mañana es mi cumpleaños y me da igual. Ya no son los 40, claro. Ahora lo que me importa es que suceda este amor."), y después me puse a hacerle fotos, a la libreta. Eso fue el 12 de marzo de 2007.

Pero de lo que no consigo acordarme con nitidez es del momento en que elegí esta foto y la saqué de su carpeta de MARZO.07. Y, sin embargo, de todos estos momentos, es el más importante para esta fotografía. Y lo he olvidado.

Ahora -otro momento significativo- le he puesto título y la voy a publicar en mi blog. Un título que podría ser un "sin título", como un "sin palabras", pero que ha sido éste, simplemente.

25 de julio de 2009

Sucesos consecuentes

Me encantan esas exposiciones en las que te dejan hacer fotos. Aquí tuve que hacer de furtivo. No dejaban. Pero ya sabéis que me gusta hacer fotos a chicos limpios. No podía desperdiciar la ocasión.


Tio bueno duchándose en el video de un artista de cuyo nombre no puedo acordarme


Tio bueno secándose en el video de un artista de cuyo nombre no puedo acordarme

15 de julio de 2009

Desenfocado

Hoy estoy como estoy. Como en esta fotografía me parece que soy hoy el que estoy... ahí.


Sin foco..

Y es que lo es, lo soy, aunque uno no siempre sea consciente de que siempre, ayer y hoy, es la misma cosa, el mismo ser.

13 de julio de 2009

De barco a barco

Y, siguiendo con el curso de Santander, me encontré esta imagen tomada el día de los autorretratos...


La playa de los autorretratos

10 de julio de 2009

Como una Alicia que se salió del espejo

Era julio, como ahora. Era verano. El verano de la desparasitación emocional. Pero ese verano fue, sobre todo, el verano de Santander.


Mi trasero tachuelado

Fue también el verano de mi primer vuelo. De la primera vez que era yo la que iba dentro de una de esas aviones que siempre miro desde Guadalmar (esté o no en la playa). De mi primer curso en la UIMP (mi primer curso de foto en el que ya no me sentí la última de la fila). De la primera vez que disparé a un modelo desnudo y desconocido (aunque a mí se me apareciera como un fantasma venido del pasado). De la primera vez que follé en un convento (y de la segunda). Pero también fue la primera vez de algo que jamás pensé que iba a atreverme a hacer (siempre dije, de coña, que por temor a que me gustara...).

Creo que fue el miércoles. Tocaba fotografía de moda, y a mi grupo (Antón, Rosario, Cristina y servidora) nos entregaron en sorteo la mejor caja, un vestido negro de cuero tachuelado de Gianfranco Ferré que a mí me pareció exquisita. Alguien dijo: "¿Y qué hacemos con ésto?" y mi súbita respuesta fue: "Yo no sé tú, pero yo me lo pienso poner!!!". Y así fue como perdí para siempre mi ya relajada masculinidad y, también por primera vez, me embutí en un vestido de mujer, eso sí, de alta costura, que una no ensaya cosas así con trapos de mercadillo, aunque, por desgracia, no hubo forma humana, ni animal, de terminar con el recorrido de aquella cremallera.






Manuel Delgado y Antón García. Yo no sé tú, pero yo me lo pienso poner! (I, II, III, IV y V)


Gracias a Antón, que me hizo casi todas las fotos para que yo las deshiciera. A Rosario, que me suministró su respetable habitáculo para este divertimento. A Cristina, por sus esfuerzos en repartir su mirada por todos los centímetros de la habitación, salvo los míos (¿las cosas del género o el género de las cosas?). A Doris Kloster, por los elogios a mi artesanal y precipitada portafolia, por sus enseñanzas, y por admitir esto como mi trabajo de fotografía de moda. A Oscar Villegas, por su camaradería, su afecto, sus confidencias, su trabajo, que me encantó conocer y disfrutar, y por curarme, con tanto mimo, la herida de aquella resbalón accidental.

Y cómo no, a Rafa Abad, a quién le dedico con el cariño que le tengo, y el que no le pude tener, esta entrada que su última correa electrónica me ha inducido a publicar, detonando así unas irreversibles ganas de que este verano contenga la continuidad que no supe otorgarle a aquél.


P. D.: Ahora estoy más tranquila. No he vuelto a vestirme de mujer. Pero es porque no se me ha cruzado el vestido, como no se me ha cruzado el hombre, que me haga sentirme yo dentro de él.


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Dedicada, además de a las nombradas, a todas y a todos mis compañeros y profesores de los cursos (excluyo cualquier simulacro de licenciatura) en los que tanto he aprendido, primero de vosotros, pero también de vuestros artistas, de vuestras obras, de vuestros consejos... Tatiana, Anna, Bea, Daniel, Violeta, Oscar, Jose, Esther, Andrés, Ignacio, Cheli, Lola, Juan, Mayte, Jesús, Miriam, Gloria, Rogelio, Rosa, Jaime, Natalia, Laura, Alberto, Maite, José Luis, Miguel, Mar, Murielle, Estíbaliz, Alba, Verónica, Paco, ETC, ETC, ETC... (que ya sabéis la mala memoria que tengo)


3 de julio de 2009

De pequeño rompíamos queriendo las muñecas de nuestras hermanas, ahora sin querer rompemos princesas de porcelana


Las muñecas rotas... ¿quién juega con ellas? ¿quién sabe repararlas? ¿quién les va a devolver su pelo? Devolverles su belleza natural. Limpiar las manchas de su cara, las de sus piernas. Rescatar su fuerza innata, la que conservan a pesar de los años que por ellas han pasado. Los rotos, los usuarios, los abandonos, los remiendos, los intentos, las uñas desconchadas... ¿Quién sabe hacer que una muñeca rota vuelva a ser la muñeca extraordinaria que era? Tan extraordinaria como la vemos los que la hemos sabido mirar.


Como una muñeca rota

Por muy rotas que estén algunas muñecas, y no son la Barbie, ni la Nancy, ni la Barriguitas, ni la Muñeca Chochona, son ejemplares únicos, genuinos, solitarios quizás, estoy convencido de que siguen siendo generosas. Muñecas de manos poderosas y hombros bronceados por el sol. Aunque estuvieran como la Venus... discapacitadas ya para lavar vajillas (¿para qué coño están las máquinas?), ahí sobreviven con su belleza y una singularidad que ¡cómo el mundo va a perderse la contemplación y el beneficio de lo que estas muñecas desvalidas pueden construir contar enseñar sembrar tocar amar...!

Un desfile de Barbies puede ser todo un espectáculo, pero me daría algo de espanto, algo de terror. Mi muñeca rota, mi muñeca manchada, mi muñeca hoy tan desvalida, no es la más guapa, su atractivo no se puede medir por los rigores del mercado de las muñecas. Pero ella es conocimiento, energía, presencia, cura, fuerza bruta quizás, cariño desarmado, alta belleza. El mundo no debería de perderse lo que nos puede dar, ofrecer de novedoso, de justo, de auténtico, de positivo, de revolucionario, de quizás extraño insólito raro sorprendente, mi muñeca rota.

No la rompamos más...