24 de enero de 2009

Fósiles

¿Quién no guarda algo fosilizado en su alma, en su interior?

Fósiles.
Capas y capas de sustratos y polvos lo han enterrado. Pero ahí está, como un quiste de piedra. ¿Dónde escarban hoy los arqueólogos sentimentales? ¿En qué trabajan?

22 de enero de 2009

La colada de la amistad

Era agosto. Era verano. Era un viernes por la noche, y mis amigos pasaban en mi casa sus últimos días de vacaciones, cuando, en el peor de los momentos -horror doméstico!!!- ¡LA LAVADORA SE ESTROPEÓ!

Hicimos de técnicos y casi de enfermeros -sólo nos faltó hacerle el boca a boca- por turnos. Eso sí, unos con más pasión que otros, pero nada la hacía respirar. En mi cabeza, el choque de dos trenes: el primero, con el diagnóstico oficial de "coma eléctrico"; el segundo, con la convicción de que no iba a gastarme ni un euro más en reparar ese enfermizo e inoportuno cacharro. Así que, se imponía una solución drástica: comprar una nueva lavadora, en agosto, en plenas vacaciones de mis amigos, y con mi cuenta corriente ofreciéndose a las primeras telarañas...


"La colada de la amistad"

El sábado por la mañana, me levanté con el desparpajo con que uno se levanta cuando se dirige a tan maravilloso lugar: el polígono industrial. Y así de dispuesto entré en un desierto de naves, y de hombres (¿¡qué se puede esperar, Manuel, de un sábado de agosto y en Málaga!?) para comprar la ya tercera lavadora de mi vida.

Por desgracia, hasta la reposición del esencial electrodoméstico, tuvimos que practicar en la bañera lo que Paolo bautizó -¿o fue Claudio?- como la colada de la amistad. Y mereció la pena, sólo por ver a los dos porteadores que, gracias a dios -Dios Azar, claro!-, trajeron e instalaron en mi lavadero a mi flamante y amistosa Zanussi.


21 de enero de 2009

Objetos perdidos I



















Imágenes encontradas de La grande danse macabre des vifs, un libro que tenía y que ya no tengo. ¿Se puede llamar robo a cuando prestas un libro y... ya sabes, no lo vuelves a ver?

16 de enero de 2009

...que nunca se extinguirán

Sería bueno que pareciera que el paso del tiempo ayuda a dejar atrás cualquier horror...



Sería bueno que pareciera que la cercanía de las distancias han puesto en órbita la barbarie, a años luz de cualquier geografía conocida...



Sería bueno que pareciera que los errores son ya sólo los errores domésticos de la cotidianeidad...



Pero, aunque a veces pueda parecer que aquello del ensayo-error sirve de algo a algunos animales, para otros, los errores siguen siendo mastodontes carroñeros que nunca se extinguirán...



Ayer estuve viendo un documental sobre el tímido y enigmático leopardo de las nieves, un hermoso animal en peligro de extinción. Hoy, acabo de encontrar estas imágenes en till now 821 dead 3,300 injured... Gaza is dying, una magnífica entrada del blog de Luigi y Luca, que os recomiendo.

Sería bueno que pareciera que lo que vemos nos traumatiza, nos parte, nos cambia la vida, pero ya ni siquiera lo parece... ¿nos tomamos unas cervezas y seguimos con nuestra vida?

11 de enero de 2009

A boy called Johnny

Acabo de darme cuenta de que no tengo enlazada la web de Donatien Veismann, algo que me pesa porque hace ya tiempo que este fotógrafo tiene su carpeta entre "mis favoritos".

Como compensación a este olvido, así, sin pensarlo ni beberlo, me ha apetecido enseñar esta maravillosa serie tan divertida, tierna y perturbadora como el resto de su trabajo, y que espero que disfrutéis tanto como yo.










Donatien Veismann. A boy called Johnny.


3 de enero de 2009

Las improvisadas áreas de descanso

Todos sabemos que hay noches buenas y noches malas. Luego, está la Nochebuena...

Camino de Cáceres, para pasar el evento en familia y ver a mis amigos -cosa que no siempre es posible-, paré algunas veces a descansar, y también por el placer de revisitar "mis áreas de servicio" que, irreversiblemente, dejaron hace tiempo de apuntar a los no-lugares, convirtiéndose para mí en moradas transitorias de sensaciones, de estados de ánimo, de reflexiones escritas, de recuerdos, pensamientos y plumas (cuando vives un instante memorable en algún lugar, dice Javier que un pájaro suelta una pluma que nunca deja de flotar en ese aire para que al volver recordemos que el lugar, de algún modo, ya nos pertenece -él lo cuenta mejor y con más tiempo-). Otro día, hablaré de las pelotas...


Cuando el azar te lleva adonde no pudo llevarte tu destino


Ahora, mi camino hasta Cáceres es diferente. Ya se ha completado la autovía durante todo el trayecto y muchos de esos lugares, que ya había hecho míos, han desaparecido del recorrido. Claro que empiezan a surgir improvisados y nuevos espacios, incluso después de cruzar Sevilla, donde por mucho que te apetezca un café, por mucho que te duela el culo de tanto conducir, o por mucho que tu vejiga esté reventona de pis... no hay nada en demasiado tiempo, ninguna orilla donde recalar para satisfacer la necesidad más superflua o la más apremiante. Así que, ya de noche, y en medio de una de esas urgencias ineludibles, se me ofreció como agua de mayo -en esos momentos no era buena idea pensar en ningún agua, ni de mayo, ni de diciembre- un cambio de sentido. Paré como pude y, mientras meaba arropado por el lateral de mi Corsa, a mi izquierda, al mirar de reojo, pude comprobar cómo los faros de mi coche iluminaban la idea de que el azar podía conducirme adonde no consiguió llevarme mi destino...