30 de septiembre de 2007

Las lunas de Jesús

A veces aprende uno leyendo un libro. A veces uno aprende al ver una película. En un curso de experto, también se aprende, en el aula, o en una cena con los compañeros. Otras veces se aprende en las conversaciones y vivencias con los amigos. Uno puede aprender también de un novio, o de su amor... Raras veces, sentado en una de las incómodas bancas de mi facultad, aprendes algo. En las paredes de los museos. En las paredes de una galería. O en las paredes de una casa, se aprende. O no. Y también se puede aprender en una noche de azotea con Jesús y un telescopio...


Jesús Navas. Dos formas diferentes de ver la Luna llena.
Málaga, 2006-07.



Jesús, que es muy preciso, dice que fue el 9 de agosto de 2006 cuando subimos a la azotea de su casa a montar un aparatoso telescopio que él tiene, y todos los periféricos que necesita para construir estas maravillosas imágenes. Para mí, todo fue una cuestión de voyeurismo, y no me refiero sólo a las calzonas deportivas tan sexys que Jesús llevaba esa noche. Sobre todo, me refiero a ser testigo de esa minuciosidad, técnica y mental, de las que absolutamente carezco, y que él derrocha para su bien, y también para su mal -a veces-. Jesús es tan exigente... que a la vista están los resultados de lo que hace.



Jesús Navas. Cabo de Gata. Cabo de Gata (Almería), 2003.


Tengo que dar las gracias a Jesús por dejarme mirar. La primera vez que ves la luna por un telescopio (un buen telescopio) el placer se mezcla con las preguntas. Pero si lo que estás mirando es un planeta lejano, Júpiter y sus satélites, con una nitidez frágil e intermitente, pero tan bella que se vuelve potente, sólo hay una pregunta: ¿Qué hay más allá?



Jesús Navas. Árbol del Torcal. El Torcal, Antequera, 2002.


Aún nos debemos, no lo olvido, una noche de paisaje en cualquier lugar alejado de la contaminación lumínica y del estrés urbano (siempre hay algo que hacer...). Y lo que sí que te aseguro es mi presencia en esa expo que preparas. Ya daré noticias por aquí a quienes quieran deleitarse con la luz y la oscuridad que dejan tus imágenes en nuestras cabezas.

(http://www.astromalaga.es/index2.html
Astromalaga>Galería>Artísticas)

29 de septiembre de 2007

El enigma


El autorretrato implica una mirada hacia dentro. A veces una mirada impulsiva. A veces, inconsciente. Otras, más reflexiva. Da igual, el autorretrato, queramos o no, habla siempre de nosotros.
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Mi ojo izquierdo de plástico. Málaga, 2005.

Pero es en su resultado final, al enseñarte en una o en mil imágenes, cuando el foco de la mirada se traslada para siempre. Sigues siendo tú el observado, pero esta vez por otro. ¿Por qué? ¿Por qué esa entrega? Quizás tan sólo sea un sencillo acto de narcisismo. O quizás, en ese viaje de indagación sobre nosotros, entregamos las conclusiones confusas, contradictorias y frágiles al extraño, para que nos resuelva el enigma. O para que al menos nos de una pista de la que tirar...

21 de septiembre de 2007

Silencios

Hoy no estoy exactamente gris.. Hoy estoy silencioso.


Silencio 2.62. Málaga, 2005.



Silencio 2.22. Málaga, 2005.



Silencio 2.85. Málaga, 2006.


Silencio 2.30. Málaga, 2005.


Silencio 2.91. Málaga, 2006.


Silencio 2.50. Málaga, 2006.


Silencio 2.33. Málaga, 2005.


Silencio 2.67. Málaga, 2006.


Silencio 2.65. Málaga, 2006.

18 de septiembre de 2007

Septiembre

Septiembre va a ser este año el mes de la fuerza. ¿Será verdad que la letra con sangre entra?


Díptico de la sangre y las letras (autorretrato). Málaga, 2004.

A mí hay cosas que me entran fatal... como las agujas. Y otras que me salen a borbotones... como la ilusión, la alegría, y la fuerza, cuando me canso de estar cansado.


15 de septiembre de 2007

Sueños

"Me interesan los objetos que dejamos atrás, las huellas, y los signos de nuestra utilización; como los hallazgos arqueológicos, revelan muchas cosas sobre nosotros".
(Zoe Leonard)


Los restos de la presencia humana... Su condición. El archivo de su memoria. Los rastros, los indicios, los pillajes... Los despojos, los desperdicios, las cicatrices... Emociones, desenlaces y luchas vertidas al entorno. La ciudad está llena de las huellas de infinitos sucesos. Huellas efímeras, o no. Enigmáticos registros, señales, mellas… Un archivo incatalogable de documentos silenciosos, opacos, sospechosos…

Siempre que paso junto a un colchón tirado a la basura, no puedo dejar de inventar afectos, confesiones, soledades, cosquillas, miserias, llantos, anhelos, desprecios, lujurias, engaños, juegos, esperas, ronroneos, fluidos, pesadillas...

Y sobre todo, los sueños. Los sueños que esos rectángulos de muelles, algodones y telas han soportado durante una historia que termina sin el menor de los honores.

Este es mi pequeño homenaje a esos relatos anónimos, misteriosos, esbozados… a fin de cuenta, humanos, que diseminados por las calles y por las aceras, esperan un final. Este es el final que se me ocurre como desenlace a los más disparatados argumentos que he imaginado.

De soñar, sueños. De inventar, inventos. De callar, silencios...


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Sueños. Málaga, 2005.

Sueños. Málaga, 2005.

Sueños. Málaga, 2005.

Sueños. Cáceres, 2005.

Sueños. Estepona, 2006.

Sueños. Málaga, 2006.

Sueños. Málaga, 2005.

Sueños. Málaga, 2006.

Sueños. Málaga, 2005.


13 de septiembre de 2007

20 Banderas

¿QUÉ ES UNA BANDERA? ¿PARA QUÉ SIRVE UNA BANDERA? ¿QUIÉN DICE QUÉ ES UNA BANDERA? ¿POR QUÉ ONDEAN LAS BANDERAS? ¿DESDE CUÁNDO? ¿EXISTEN INFINITAS BANDERAS? ¿CUÁNTAS BANDERAS HAY? ¿PUEDO TENER MÁS DE TRES BANDERAS? ¿HASTA CUÁNTAS BANDERAS PUEDO TENER? ¿EXISTE EL OFICIO DE INVENTOR DE BANDERAS? ¿HAY BANDERAS DE DISEÑO? ¿SON DECORATIVAS LAS BANDERAS? ¿PARA QUÉ NECESITAMOS MÁS BANDERAS? ¿SON NECESARIAS? ¿SON BONITAS? ¿POR QUÉ HAN ELEGIDO OTROS MIS BANDERAS? ¿QUÉ HAY DE MALO EN CAMBIAR DE BANDERA? ¿QUÉ HAY DE MALO EN CAMBIAR CADA DÍA DE BANDERA? ¿HAY BANDERAS DE USAR Y TIRAR? ¿DE QUÉ MATERIA ESTÁN HECHAS LAS BANDERAS? ¿DE QUÉ MUERTOS? ¿QUÉ COÑO ES UNA JURA DE BANDERA? ¿CUÁNTOS HOMBRES HAN BESADO UNA BANDERA? ¿CUÁNTAS MUJERES? ¿ES SEXUAL BESAR UNA BANDERA? ¿ME LO JURAS? ¿ME LO JURAS POR TUS MUERTOS? ¿CUÁNDO DEJARÁN DE COLOCAR BANDERAS A MEDIA ASTA? ¿QUÉ RELACIÓN TIENEN LAS BANDERAS CON LOS CUERNOS? ¿IMPORTA SU TAMAÑO? ¿HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR EL MÁSTIL DE UNA BANDERA? ¿Y SUS RAÍCES? ¿HAY QUE REGAR A LAS BANDERAS? ¿CON AGUA? ¿CON SANGRE? ¿CON SALIVA? ¿QUÉ COLORES PREFIEREN LAS BANDERAS? ¿QUÉ ESTAMPADOS? ¿QUÉ TELAS? ¿REALMENTE EXISTEN LAS BANDERAS BLANCAS? ¿SE LLEVAN? ¿POR QUÉ NO ME REGALAS TU BANDERA? ¿ME ARROPARÍAS CON ELLA? ¿ABRIGAN LAS BANDERAS? ¿QUIÉN ME CAMBIA SUS BANDERAS REPETIDAS POR LAS MÍAS? ¿QUIÉN ME ABANDERA? ¿QUIÉN NOS ABANDERA A TODOS? ¿QUIERES QUE TE REGALE UNA BANDERA? ¿TE REGALO VEINTE? ¿QUIÉN QUIERE UNA BANDERA DE ASFALTO? ¿QUIÉN QUIERE UNA BANDERA DE CEMENTO? ¿NOS ABANDERAMOS CON BANDERAS DE PLÁSTICO? ¿NOS BESAMOS? ¿POR QUÉ NO EXISTE EL VERBO DESBANDERARSE? ¿ME DESBANDERO? ¿TE DESBANDERAS? ¿NOS DESBANDERAMOS? ¿O NOS BUSCAMOS CADA UNO MIL BANDERAS?
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20 BANDERAS. 2005-2006.
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Editando mis primeras fotos de tema urbano en el ordenador, a finales de 2004, observé la similitud que tenían algunos planos cortos y fragmentaciones que había hecho de la ciudad. Agrupé esas imágenes similares en una carpeta, y cuando vi el conjunto de pequeños iconos de las fotografías, la impresión que me dió esa agrupación de fragmentos me trajo a la memoria aquellas páginas cuadradas de los diccionarios Sopena, de cuando yo era pequeño, en que aparecían las banderas de los diferentes países.


20 BANDERAS (detalle) 2005-2006.


20 BANDERAS (detalle) 2005-2006.

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En febrero de 2005, en una clase con la profesora Méndez Baiges sobre los inicios del pop y del arte contemporáneo, la carpeta de mi ordenador llamada BANDERAS cobró un sentido más profundo mientras las diapositivas de los lienzos de Jasper Johns se sucedían -gracias, Maite-. Yo ya había visto esas banderas en los libros, algunos de ellos los tengo en casa, pero sólo en ese momento se estableció la conexión. A partir de ahí empecé la búsqueda intencionada de esos fragmentos urbanos -encontrados- que, en mayor o menor grado, evocan las banderas de los países, de las comunidades, de las ciudades, de los organismos... para empezar a inventarme así yo mismo mis banderas.


20 BANDERAS (detalle) 2005-2006.


20 BANDERAS (detalle) 2005-2006.
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Y para invitarte a ti a que te las inventes. Contar que en la ciudad pueden coexistir tantas banderas como habitantes. Tantas o más. Y que estas banderas quieren tener un simbolismo inverso, para llegar con ellas a las personas, colectivos y gentes capaces de agruparse, no en las páginas de un diccionario, ni en la fachada de los importantes edificios, sino en las calles, en las urbanizaciones, en los bloques de vecinos... en la ciudad, a fin de cuentas, cerca los unos de los otros, al lado, en armonía, con los menores conflictos posibles. En paz.

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20 BANDERAS (detalle) 2005-2006.

o20 BANDERAS (detalle) 2005-2006.


Estas "20 Banderas" fueron premiadas y compradas por la Universidad de Málaga en un certamen. Ahora, ya entre 2007 y 2008, mis banderas se van apartando de lo social o de lo político para añadir nuevos sentidos y empezar a formar parte de mi mirada autobiográfica. Se han ido convirtiendo así en símbolos de mis estados de ánimos, de mis momentos, de mis dicotomías... y como tales aparecerán a partir de ahora entre el resto de las imágenes de mi trabajo.

11 de septiembre de 2007

Los habitantes de las aceras

Cuando conduzco por la Avenida de Andalucía, lo que realmente me afecta son los semáforos, los pasos de cebra, las señales de tráfico, la publicidad… y no la torre de la catedral que se ve al fondo.

Línea 8. Málaga, 2005.

Separando cuestiones culturales y de patrimonio artístico, no me interesan los símbolos de las ciudades, el marketing con el que se venden. Me importa más lo común, lo vulgar incluso, lo que las hace similares o idénticas: farolas, semáforos, vallas publicitarias, carteles, luminosos o no, papeleras, contenedores de basura…


Vigilancia. Sevilla, 2004.

... los pasos de cebra, y los pasos anónimos de los peatones sobre las aceras, sobre el asfalto, por encima de las alcantarillas.


Pasos anónimos en un paso de cebras amarillo. Sevilla, 2005.

Mis imágenes pueden estar tomadas en Málaga, Madrid, Granada, Cáceres o Sevilla, y no mostrar la diferencia. Con ellas quiero hacer un collage que no sea un puzzle, porque el resultado no está establecido a priori. No quisiera reproducir una imagen de la ciudad ya dada, sino construir y enseñar, con fragmentos facultativos, la ciudad que yo veo. Imágenes contra la búsqueda de esos símbolos absurdos y rancios, que pretenden ser la marca de una ciudad vendible, de un envase que nos contiene a todos. Pero esa marca rara vez nos representa. No tan bien como los pasos difusos que damos los habitantes de las aceras.


MARCA REG. Málaga, 2006.

Supongo que el tema urbano es el que más he tocado desde que hago fotografías. Tema urbano en la abstracción -geométrica o de luces-. En el retrato difuminado de los habitantes. En la simple descripción de escenas o lugares, o desde un paisaje roto y confuso. Con la apropiación de las imágenes que nos construyen a todos. Y con los bodegones que deja la presencia en cualquier calle… También desde la pintura, la escultura o el décollage que el azar y la intemperie nos regalan a cada paso.


Silencio. Madrid, 2005.

El personaje de mi ciudad es el peatón: impersonal, borroso, desenfocado, movido, fragmentado, sin rostro. Un personaje también de cualquier ciudad, de cualquier barrio, congelado en su tránsito de ser urbano. Un ser en movimiento físico e interior que se construye en paralelo a las calles que transita y que, como ellas, nunca concluye su trazado, siempre reparable.


Pasos anónimos en la estación de autobuses. Málaga, 2005.

Del personaje me interesa su sombra, y también la mía. Su reflejo, y cómo se graba fugazmente en el asfalto, en las aceras, en los espejos y cristales, o en los escaparates, junto a los maniquíes que le recuerdan…

Reflejo triste y risa falsa. Málaga, 2005.


9 de septiembre de 2007

Mi barrio

Algunas tardes, me asomo a la ventana de mi casa y algún acontecimiento, de nuevo, llama mi atención. Antes, casi siempre era algo que estaba, y desaparecía. Como los caballos. Ya apenas oigo su galope sobre el asfalto... Ahora, casi siempre es algo nuevo que se ha colocado allí, que se ha construido allí, que se ha instalado allí, quizás para siempre?
Es mi barrio, que está cambiando, como todos nosotros. Como un ente adolescente, crece, prospera, se deteriora. Aprende?
Éste es el primer paseo que damos juntos por mi barrio. Un barrio fronterizo, porque mi casa nunca sé si está en Teatinos o en la Colonia de Sta. Inés.
Mi ventana da al primero, Teatinos, y es hacia donde vivo. Hacia donde miro. Hacia donde camino o conduzco cuando salgo a la ciudad. También es el barrio donde trabajo.
Os acompaño...


Desde mi ventana. Málaga, 2005.
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Las palmeras se las han llevado. Las replantaron al otro lado de la carretera, en el Atabal, probablemente cuando no debían, y ahora están secas, torcidas, rotas, muertas.


Oasis. Teatinos, Málaga, 2005.
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Ésta que sigue es una de las primeras fotos que hice de mi barrio. Antes había un picadero entre mi ventana y este edificio, y muchas veces los caballos campaban a sus anchas por allí. Lo que más me gustaba de los caballos, además de su evidente belleza, eran sus sonidos, sobre todo en las madrugadas de galopes y relinchos. Pero tampoco me voy a olvidar, claro, de los chulazos que los montaban, y de sus piernas de pinzalomos.


Caballo. Teatinos. Málaga, 2004.

Cuando llovía, aquello era un barrizal de escombros y de espejos, de huellas de animales y de gentes, de recorridos... Ahora, las huellas están en el cemento de las aceras. Hay calles nuevas que ya han sido asfaltadas: Un mapa de lo que mi barrio será en otros paseos...


Reflejos. Teatinos. Málaga, 2006.

Y también han desaparecido algunos edificios. Edificios de siempre. Ahora de nunca, salvo por las fotos.


Algo que ya no está. Teatinos. Málaga, 2005.

Y los cables que guiaban a las gaviotas...


Gaviotas. Teatinos. Málaga, 2005.

Las vallas publicitarias aparecerán en muchas de mis imágenes. Se han convertido en uno de esos elementos recurrentes. De las vallas publicitarias, sobre todo, me gustan los reversos.


Reverso. Teatinos. Málaga, 2005.

Y las montañas de tierra son a mi barrio como las espinillas a los adolescentes. Este barriopúber está cuajaíto granos!

La bolsa, el árbol y la montaña. Teatinos. Málaga, 2005.

Y ya cerca del campus, más caballos. Y las grúas de fondo, con su lenguaje. Mi barrio ahora es el doñana de las grúas.

Más caballos. Teatinos. Málaga, 2005.

Tras otra montaña, mi casa. Uno de esos edificios tono ocre amarillo VPO en el que habito desde enero de 2000, un año después de mi llegada a Málaga.

Una montaña delante de mi casa. Teatinos. Málaga, 2005.


Llegando a mi casa. Teatinos. Málaga, 2004.

Y finalmente, de nuevo mi ventana. Y el cielo, a veces vacío de gaviotas, que tantas tardes me ha embelesado.


Edificio y cielo desde mi ventana. Málaga, 2005.
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Algunas tardes, me asomo a la ventana de mi casa y me apetece. Me apetece coger mi cámara y pasear, como un flâneur periférico, por el mapa de mi barrio, que se construye y se transforma en un continuo movimiento, tan rápido como lento, tan fuera de mí, como tan dentro.
Estos dos trabajos no son ni serán nunca algo sistematizado, cronológico, ni político. Se trata más bien de una expresión espontánea, íntima, y sentimental, podríamos decir que incluso caprichosa, de algo que me marca, aunque no me de cuenta: Mi entorno más cercano y cotidiano. De donde parten y donde concluyen todos mis caminos.
Por otra parte, son trabajos asociados siempre, y sobre todo, a una sensación de soledad que esta cuidad no deja nunca de legarme.

8 de septiembre de 2007

En el fondo de una pupila

"Cuando no tienes a nadie a quien hacer una foto te retratas a ti mismo"
(Alberto García Alix)




El ladrón de ojos. Madrid, 2005.
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Un autorretrato madrileño para estar en sintonía con la cita, y para empezar esta serie de autorretratos en los que estoy, pero no estoy, en los que me reflejo pero soy, en los que lo bidimensional, lo plano, siempre será lo único indiscutible.

Este septiembre, espero que se parezca a aquel septiembre de hace dos años, cuando robé esta foto de los escaparates de Madrid.