29 de agosto de 2007

Apropiación: Arte contemporáneo y mass media

Hoy me voy a enrollar un poco más. Quiero hablar, no de un artista, ni de una obra o poema que me haya influído o enseñado algo. Hoy es el turno de una estética,  de un recurso, el de la apropiación, que utilizan algunos de los artistas que más me atraen, y que representa, desde sus inicios, una actitud, en mi opinión, descarada y rebelde, novedosa y rica, pero también aguda, inteligente, amplia y en sus intenciones muy muy precisa.o

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Para María Moliner, relación es la "Situación que se da entre dos cosas cuando hay alguna circunstancia que las une, en la realidad o en la mente".
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Entre los medios de comunicación de masas y el arte contemporáneo, siempre ha habido una relación estrecha, conflictiva, provechosa, indiferente... variada al menos. Pero no me refiero solamente a lo apuntado por Guy Debord en La sociedad del espectáculo, sino a esa zona de toda relación en que hay un resultado, suma o sinergia, y se produce el fruto.
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De este modo, y como en toda relación sucede, en ésta también encontramos caminos de ida y vuelta, y no sólo son los medios los que -de manera irregular y diversa- reflejan la realidad del arte contemporáneo en sus contenidos y formas, sino que el arte también ha recibido, se alimenta y se apropia de las propuestas, del lenguaje, de las técnicas, de la estética, de los contenidos, etc... que los medios manejan de forma cotidiana.o

Andy Warhol. II.81: Electric Chair, 1971.
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Este potencial ya lo absorvió Andy Warhol en los sesenta, convirtiendo su obra -incluido él mismo- en parte del espectáculo mediático. Los artistas contemporáneos, sin embargo, van más allá, y aunque yo soy de los que tampoco me creo la aparente y pretendida superficialidad de Warhol, artistas como Richard Prince, Daniele Buetti, Cindy Sherman, Thomas Ruff, Wolfgang Tillmans, Candice Breitz, Félix González-Torres, Vik Muniz, Ellen Gallager, y muchos otros, utilizan las estrategias de los medios sobre todo para enfrentarse a ellos y a sus consecuencias, basando su obra, o algunos de sus trabajos, en hacer que lo subliminal se vuelva evidente, enseñando así al espectador cuál es su verdadera relación con el mundo mediático. Y para conseguirlo, la gran paradoja, o la gran burla, es que lo hacen casi siempre desde la apropiación de sus mismos recursos, con el descaro y la alevosía que el asunto sin duda merece.



Richard Prince, Untitled (Cowboy), 1989.

Herber Read, en su Diccionario del arte y los artistas, define la apropiación como "La repetición, copia o incorporación directa de una imagen (pintura, fotografía, etc...) por parte de otro artista que la representa en un contexto diferente, de manera que altera por completo su significado y cuestiona las nociones de originalidad y autenticidad". La conexión con Duchamp es evidente, y esa es la estela que pretendía seguir, por ejemplo, Richard Prince cuando trabajaba en Time-Life en los años setenta, improvisando un estudio en un almacén del sótano donde, desde su situación privilegiada, recopilaba anuncios de las revistas de mayor difusión y volvía a fotografiar sus imágenes, cambiándoles el encuadre, el colorido o el ángulo y exhibiéndolas posteriormente como obras propias.
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Si los artistas pop en los sesenta, con Warhol a la cabeza, ya utilizaron imágenes de los medios en sus obras, como homenaje a la explosión de la publicidad y del consumo, Prince, con su tratamiento artístico de esas imágenes, las arranca del mundo artificial, impecable y preciosista de la publicidad, y las lleva a una realidad nueva, desenfocada e imperfecta, mucho más cercana, y  por lo tanto mucho más empática a la mirada del espectador.

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Daniele Buetti, de Looking for love, 1996-1998.

Otro artista, Daniele Buetti, sigue a Prince para enseñarnos que las superficies más bellas también pueden ser mancilladas. Aplicando un rotulador en el dorso de imágenes de mujeres que aparecen en las revistas de moda y estilo, las devuelve a la vida en un acto violento, (como lo es la propia naturaleza) infringiendo toda clase de heridas, marcas, perforaciones... y así, las imágenes ya son otras. Crudas. Difíciles. Molestas. Estas mujeres bellas aparecen marcadas, a veces incluso con el logo de la empresa que anuncian, pero eso es lo que las personaliza, lo que las devuelve a su ser humano. Y lo que provoca una nueva relación que antes no teníamos con ellas ¿Quién puede permanecer impasible ante el horror?


Cindy Sherman. Untitled, 1982.
 
Cyndy Sherman es mucho más sutil y desde 1978 se utiliza a ella misma como modelo para ofrecernos un repertorio amplio y diverso de los estereotipos femeninos que las revistas, la televisión, el cine, el arte... ofrecen de la mujer. Para ello no se apropia de imágenes concretas, sino de conceptos, de clichés y de roles con los que nos enseña una y otra vez el truco de la desaparición del sujeto y de cómo éste reaparece entre los hilos de una red de códigos y de imágenes modelo que todos sabemos interpretar.

Parece increíble, pero no sabemos nada de alguien a quien estamos viendo desde hace años en cada "fotograma". Ese alguien es la propia artista, que se va convirtiendo una y otra vez en la representación de infinitas ficciones de un yo que no es el suyo, pero que nos transporta a una identidad colectiva que nos es familiar, quizás sólo inconscientemente.


Wolfgang Tillmans. Vista de la instalación del Turner Prize 2000.

Otro modo de apropiación, y este es sobre todo técnico, es lo que hace Wolfgang Tillmans -ganador del Premio Turner de 2000- en sus exposiciones, donde mezcla su trabajo comercial con su trabajo artístico dándole a ambos el mismo tratamiento y jerarquía, para generar un corpus de imágenes que renueva una y otra vez en instalaciones donde la técnica adquiere, junto a las imágenes, un significado que completa la obra. De este modo, Tillmans se acerca más a los soportes publicitarios impresos que a las impecables copias en cibacromo o lambdas enmarcadas que vemos en los museos. Se apropia así de unos recursos técnicos ajenos al arte y los convierte en soporte de sus fotografías.



Thomas Ruff. Nachtphoto II, 1992.
 
El alemán Thomas Ruff elige otros medios para apropiarse de imágenes, como son internet, la prensa o la televisión. En Zeitungsfotos, 1990-1991, representa un archivo de recortes de prensa gráfica que, carentes de pie de texto explicativos, quedan reducidos prácticamente a su aspecto formal. En 1992, con la serie Nacht, la fotografía de paisajes urbanos nocturnos inspirados en las imágenes retransmitidas por televisión en la Guerra del Golfo crea un choque importante en el espectador, que ya conoce esos colores y texturas, pero que los mantiene asociados a esa novedosa manera de presentación del horror que nos ofrecieron los medios en las retrasmisiones televisivas de la guerra. De nuevo una apropiación formal altera el contenido de un mensaje cotidiano que se vuelve crudo, sospechoso, y hasta podríamos decir que extrañamente peligroso. 
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Thomas Ruff. Nudes pf07, 2001.
 
En su trabajo Nudes, 1999-2000, Ruff manipula con programas de edición digital imágenes pornográficas obtenidas de internet, de un modo que suaviza la mirada más sórdida de la sexualidad, acercando al espectador a una experiencia artística distinta, basada en un tratamiento casi pictórico de la imagen, que atenúa y desvía los focos de interés hacia un plano más estético que pornográfico.


Vik Muniz. Paparazzi, 1997.
 
Y, aunque hay otras muchas representaciones y ejemplos, dejo para el final el curioso caso de Vik Muniz, un artista que reconstruye de modo realista imágenes de personajes mediáticos con técnicas como pintar con chocolate o mermelada, o haciendo collages de papelillos recortados y de otros materiales comunes, que posteriormente fotografía cuando el trabajo alcanza la perfección deseada, cuestionando así de paso la jerarquía entre el original y la copia, que al final del proceso es la que se convierte en la obra.

Muniz y las cortinillas de Cuatro.

Paradójicamente, la cadena de televisión Cuatro ha utilizado en sus cortinillas las técnicas de Muniz para retratar a sus presentadores estrella, de modo que lo que un artista toma de los medios para su trabajo termina volviendo de algún modo a ellos en esta relación de ida y vuelta a la que me refería al principio.
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Felix González Torres. Sin título, 1991.


Félix González-Torres, Daniele Buetti, Carlos Aires o Barbara Kruger utilizan vallas publicitarias como soporte de sus fotografias...
Ellen Gallager pinta sobre revistas y otros objetos publicitarios...
Delphine Kreuter, Félix Curto, Javier Campano, etc... fotografían la ciudad tal y como es, con sus carteles, anuncios, marcas y logos presentes, sin esquivar en ningún momento esas "imágenes registradas" que, a veces, en encuadres más cerrados, es lo único que nos dejan ver de la ciudad.


Guernica de Picasso en el Reina Sofía.


Algunos de los artistas nombrados opinan que ya hay demasiadas imágenes en nuestro entorno, y que para qué lanzar nuevas instantáneas a este mundo ya saturado de iconos. Pero esta reflexión puede ir mucho más allá. ¿Cuánta gente piensa que ya conoce el Guernica de Picasso sin haber estado jamás en el Reina Sofía, sin haberse enfrentado al tamaño, textura, color, distancia que requiere la obra? Vivimos la realidad como una representación. La construímos con las imágenes que nos rodean y que los medios hacen proliferar, contribuyendo así a esa construcción artificial del mundo de la que apenas somos conscientes la mayor parte del tiempo.

Hay artistas que toman de ese mundo artificial, representado o construído sus encuadres, signos, conceptos y técnicas, para enseñarnos de qué va esa nueva realidad representada, y si nuestra relación con ella es más mental que práctica. Quizás pretendan reconciliarnos con nuestra parcela más humana, para que el choque que las obras de estos artistas provocan en nuestras cabezas nos ayude a encontrar la manera de salir de aquí: de esta realidad construída por los poderes mediáticos, entre otros, y que acaba construyéndonos a todos, tristemente, de la manera más uniforme posible.

24 de agosto de 2007

Wolfgang Tillmans

"Mi obra pretende crear un mundo en el que a mí me gustaría vivir. En consecuencia, se trata de crear ideales con la ayuda de técnicas realistas. Mi motivación esencial es el deseo de unidad, fusión y sentido de la comunidad."
(Wolfgang Tillmans)
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Wolfgang Tillmans. The Cock (kiss), 2002.
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Wolfgang Tillmans. Strümpfe, 2002.
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Wolfgang Tillmans. Dunst I, 2004.
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Wolfgang Tillmans. Summer still life, 1995.

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Wolfgang Tillmans. Paul nude golfball, 1995.
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Wolfgang Tillmans. Wohnung Koln, 1998.

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Wolfgang Tillmans. Sommer, 2004.

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Wolfgang Tillmans. Podium, 1999.
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Wolfgang Tillmans. Alex & Lutz, holding cock, 1992.
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Wolfgang Tillmans. Lily, 1997.

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Wolfgang Tillmans. Like praying, I and II, 1994.

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Wolfgang Tillmans. Indian corn & pomme granate, 1994.


Wolfgang Tillmans. John & Paula. 1994.
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Wolfgang Tillmans. Grey jeans over stair post, 1991.


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Wolfgang Tillmans. Freischwimmer 40, 2004.

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Wolfgang Tillmans. Four Boots, 1992.

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Wolfgang Tillmans. Estudio, 1990.

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Wolfgang Tillmans. Blautopf, Landscape, 2001.




oWolfgang Tillmans. Alex & Alex. London, 1993.


Y podría poner cientos de fotografías más, o podrían ser otras... Es lo que tiene Tillmans, esa sopa de imágenes facultativas, reemplazables las unas por las otras en cualquier libro, en cualquier pared, en cualquier pantalla, en cualquier blog... Imágenes complementarias, sinérgicas, contradictorias, chocantes... Parecen infinitas, sean pequeñas o grandes. Inagotables. Pero siempre te dejan una sonrisa. Tillmans es más alegre que gay, que ya es decir. Porque su militancia es clara, sobre todo su militancia con ese mundo que nos enseña y en el que le gustaría vivir.
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Si estoy triste, leo sus imágenes en cualquiera de sus libros, y el mundo parece ser mejor...

23 de agosto de 2007

A los chicos y chicas de la noche

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A continuación, algunas de las fotos que hice para la revista antes conocida como 2night. Un saludo a los chicos y chicas de COOL Magazine, que es como se llama ahora.


A Julio y a Chamán, a Davilillo, y a todos los bears, besinos extremeños!


Una mano en el culo. Fuengirola, 2006. o

Ale y Juan. Fuengirola, 2006. o

Fabiola. Málaga, 2006. o

Miguel. Málaga, 2006.

Iliana. Fuengirola, 2007.


Brillantina. Fuengirola, 2007.
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Pedro. Fuengirola, 2007. o


Iliana. Fuengirola, 2007.
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Brillantina. Fuengirola, 2007.
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Mónica. Torremolinos, 2007.
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Andrew. Torremolinos, 2007.
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Meli. Torremolinos, 2007.
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Toni. Torremolinos, 2007.
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LoON atTIC. Málaga, 2007.



Últimamente, ¡qué pocas ganas de escribir tengo!

13 de agosto de 2007

Últimos collages

Parece mentira, pero se van sucediendo las entradas en las junglas casi sin darme cuenta. A pesar incluso del paréntesis de julio y las vacaciones con Miguel, ya llevo más de quince y ganas de que sean muchas más.

Revisando los inicios, me he dado cuenta de que he dejado en el aire una promesa incumplida. Así que ahí van algunos de los collages menos antiguos, de tijeras, papel y pegamento, fotografiados cutremente, y creo que buenos ejemplos de la transición que se avecina.

Un "homenaje" a Warhol, una grieta de amor en el pasado, encuadres que no me gustan nada, o ese camino, que me dijo Daniel que recorría entre lo micro y lo macro...

Hoy ya no tengo muchas ganas de escribir. Os dejo mirar.



Homenaje (collage). 2003.



Duelo (óleo, fotografía, collage). 2003



Fuera de campo (collage). 2003.


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Entre las cosas pequeñas y las grandes cosas (fotografía, collage). 2003.


5 de agosto de 2007

Javier

Siempre tuve la suerte de tener buenos amigos. Amigos intrépidos, particulares, grandes, ingeniosos, leales, dulces, íntimos, generosos. Amigos curiosos y valientes. Amigos seductores, agudos, cómplices, pasionales, esclarecidos, misteriosos. Amigos contrapunto. Amigos crónicos.
oA veces, Javier, un paréntesis puede ser el comienzo de una revolución.
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Reptiles
(Francisco J. Gutiérrez)


"Señor,

Esta noche durante la cena cada vez que mamá pronunciaba su nombre un respingo me atravesaba la entrepierna. Con la excusa de sujetarme la servilleta me he arañado el paquete hasta hacerme daño con las uñas. Todos se han reído cuando mamá, después de los postres, nos ha contado un secreto que usted, señor, no conoce. Ocurrió cuando era niña y usted acostumbraba a bañarse desnudo en la alberca. Según mamá una serpiente podría confundirse con su tremendo cacharro. Eso dijo después de tres copas de vino. ¡Tremendo cacharro! A mí entonces la boca se me llenaba de anacondas mientras se desperezaba debajo de la servilleta, furioso, ese otro reptil que usted, señor, tan bien sabe adormecer.
Señor, ya han pasado tres meses desde mi última instrucción y usted sigue sin venir a visitarnos. Mamá y papá piensan invitarle a comer el próximo sábado. Esta carta es para persuadirle de que no falte. El próximo sábado, si usted decide traerme sus nuevos juegos, podremos hacerlos correr en mi PC mientras papá y mamá echan su siesta. Sería una buena ocasión para poner al día a este cadete que pronto cumplirá dieciséis años.
Durante estos tres meses he descuidado los entrenamientos y el pelo me ha crecido demasiado. Prometo, señor, tener despejada la nuca para recibirle como se merece. Sé que cuando vuelva de la peluquería el número uno le va a disgustar a mi madre, pues no hay nada que más le agrade que alborotar mi pelo con sus uñas. Pero son sus dientes, señor, los que espero sentir alrededor de mi cuello mientras se me erizan uno a uno todos los pelos de la nuca.
Usted sabe que recibiré sin rechistar el castigo que merezco, que aguantaré la respiración cada vez que la palma de su mano estalle con fuerza sobre mi apretado culo. Como siempre llevaré puestos los vaquero viejos, esos que me compré hace poco más de un año cuando mi trasero ya no era el culo de un niño. El fútbol de los sábados y el sobresaliente de este trimestre en Educación Física los han dejado pequeños, pero usted sabe cómo ceden los límites de una costura cuando se la trata con cuidado. Olvidaba decirle que también me pondré las botas negras, y como siempre, habré olvidado el slip.
Creo, señor, que esta vez tendrá que utilizar sus cuerdas de seda negra para no ceder al deseo de pajearme mientras usted golpea insistentemente mis nalgas hasta sentir cómo arde mi piel.
Desde esta noche mi garganta es un nido de serpientes que sólo espera tragarse la suya hasta la base misma de donde cuelgan sus pelotas. Mi boca la llenará de saliva hasta hacerla lanzar ese veneno que se verterá sobre mi cara y mis labios. Entonces, señor, el juego habrá terminado.
Luego, y antes de desatarme, tal vez busquemos nuevos escondrijos para esa bestia que escupe y se arrastra. Pero eso, señor, todavía no es seguro. Todo depende de usted, ya que será absolutamente necesario, señor, que venga vestido de uniforme. No me sirven excusas. Mamá y papá sabrán comprender por qué el tio Oscar, cuando viene a comer, nunca deja su uniforme en casa".

Relato de Francisco J. Gutiérrez,
extraido del libro Tu piel en mi boca.